Embajadora de la Ruta 6 Deby Szmuch

Cuando digo que el libro me excede, y cuando digo que pasa el tiempo y sigue sucediendo… es justamente por experiencias como estas, que llegan de lejos. Que llegan del famoso y tantas veces menospreciado “llevar y traer” y entonces en las frases hechas puedo tomarme una licencia y decir – A veces para bien – ✨️


A @debysomuch también la superó su perfil de analista gastronómica, específicamente de restaurantes que estén en pueblos no marketineros, en zonas rurales por fuera de las revistas de turismo, en cocinas de estación, en hornallas del campo a la olla. Lleva más de mil restaurantes de 🇦🇷 recorridos. Hablando con sus cocineros, proveedores y comensales. Se mete, no se escabulle, rápido muestra su cara, esa: la que pregunta y cuestiona. Y después también la que lo reseña y provoca debate… generalmente yo entro fácil y así un poco es como nos conocimos✍️


También puedo decir que fue “para bien” eso de que la superó… porque ella tiene su oficio y su pasión ahí fija e intacta como las últimas décadas, que no es en una cocina, sino más bien entre telas, puntillas, papel para hacer molde, tomar medidas y enseñar, su taller textil en Pilar – Prov. Bs. As.


Nada de hobby, Deby se mueve entre ambas pasiones como ella es, todo al 100%. Por eso los últimos meses, la bauticé “Embajadora del libro en la ruta 6” lleva Recetas para Ser contadas a aquellos restaurantes por afuera del radar de los influencers, lo lleva a esas cocinas reales, como las que están en el libro y se manda, sin ensayo, a poner en primera plana lo más simple, lo auténtico, eso que el exceso de brillo suele opacar 📖


En este video conversa con @leodalmaso de @qentemikhuy 🍽

Link: https://www.instagram.com/p/DZJbM86xp-c/


Gracias Deby. Gracias por tanto trabajo. Gracias por estar ahí acompasando todos tus mundos que son nuestros ✍️


Bárbara🔹️


PD: De su último viaje por algunas provincias de este país hace algunas semanas, hoy me dijo – No encontré cocinas con su propia identidad, muy pocos ofrecían su mejor materia prima en platos para lucirse y acá en CABA y en AMBA encuentro cosas muy simples que si son por bajar costos, también chocan con algunos platos excéntricos que hacen que el menú sea desproporcionado – Y seguimos hablando y escribiendo… concretando algo que se publique quizá el próximo año…


En la víspera la vigilia

🌆 En otoño la caida del sol apura el fin del día, a lo que todavía le decimos “la tarde”.


Ese martes todo había salido mal y hasta lo que creía librado al azar también. Entonces, intentamos reírnos, cruzamos la plaza, pedimos ☕️☕️ y brindamos por las veces que las cosas sí habían salido bien, en las que el auditorio rebozaba de ávidos lectores que al finalizar no se irían sin antes ella les firmara la primera hoja, es que aunque sea 2026… todavía para algunos románticos literarios, el autógrafo y la dedicatoria, sigue siendo mucho, muchísimo más valioso que una selfie que dura 24hs en tus rrss🥹


Mi socia esa tarde invitó y me dijo: - Tomalo como un como brindis anticipado por tu cumpleaños – volvimos sobre el tema, sobre lo malo del evento y nos dimos esperanza para los próximos 🤝 puse la propina abajo del platito, nos despedimos en la puerta no sin antes, hacerle el gesto 🤫 - No me digas felíz cumpleaños todavía, es mala suerte - Y ella respondió: -¿Peor de la que tuvimos hoy? –

“No nos une el amor nos une el espanto, será por eso que nos queremos tanto” como dice la frase ✍️


- Te acerco a la avenida – me dijo, pero yo agradecí no iba hacia allí, mi destino era todavía más lejos de la avenida. Y empecé a caminar. Me venía bien esa peregrinación, tenía que dejar atrás aquellos golpes al ego que los artistas padecemos cuando el reconocimiento no es de la medida idealizada, y aunque esta vez no me pertenecía el protagonismo porque no era yo quien disertaba, era un sentimiento solidario, sé lo que se siente 📚 Y miré la noche, me crucé con aquellos que sacaban a pasear a sus perros por última vez en el día y ví llegar del trabajo a los que el día los dejaba en la puerta de sus casas, miré ventanas desde las que aún reinan esos aparatos obsoletos para las últimas generaciones y algunos sabemos que eso se llama: televisor y me confirmaba que para mí el tiempo también estaba pasando. Y caminar para adelante era figurativo si pensaba que en algunas horas cambiaba en el calendario el día, pero a mí me cruzaba de ☀️ y 🌑


Llegué al destino, posada para mi vigilia. En esa cita con mi destino, la barra colorida era el símbolo de la alegría por la vida, sacarle un poco de protagonismo a los claro oscuros que siempre pinto y miento cuando digo que de grises tengo que aprender por eso del solo hecho de que prefiero la tercera posición antes de determinar algo. Porque si hay algo que no me esfuerzo por erradicar de mi mood tauro, es eso… espero, contemplo y decido. No lo hago rápido. Tomo el tiempo que sea necesario, pero una vez que decido, no hay vuelta atrás. Y brindé, conmigo y por mí.


El restaurante se fue ocupando, otros cumplían años o cumplían con algo y por eso venían un martes tan temprano a cenar. Escuché “Las mañanitas” varias veces durante la vigilia. Aplaudí cumplidamente desde mi banqueta porque puedo abstraerme en la víspera, pero no en la vida.

Y llegó el plato lleno, cubiertos que no usé y el espacio se completó con servilletas de papel que evitaron manchas mayores a mi elección de comer con las manos.

Marianela (dueña y cocinera) bajó cuando promediaba la noche, la cocina está arriba, los platos bajan por un monta carga pequeño a la barra, fui la espectadora de lujo. Lo soy hace años. Nos saludamos, se acercó. Le conté que había copiado el espíritu de la vigilia a “La Dama” esa otra que también le pone sabor a la víspera y sin más aclaraciones no me iba a preguntar si esperaba a alguien más. En este restaurante nunca es problema venir sola/o, todo lo contrario: el respeto a las soledades, la música y la comida sabrosa se convierten en un sentimiento colectivo.



Hablamos del restaurante, de gastronomía, de familia, de México, de todo y de nada… de la vida y los cumpleaños. De que cuando empecé a venir a este restaurante no usaba anteojos y que ahora la carta debo leerla agrandando la letra después de scannear el QR. Experta en vivir, coleccionista de anécdotas.


Y después me fui. Yo no rezo, pero antes de dormirme agradecí la noche, el día, la semana, los meses, los años… y este que se sumaba. Es que las vigilias son ideales para cambiar ritmos, apaciguar vértigos y predisponerse a efemérides. Sacarles el peso protagonista, andar en sútil liviandad, valorar lo que sí y dejar de lado lo que no.


A la mañana siguiente para mí empezaba un año más.

Bárbara


Link al video: https://www.instagram.com/p/DYsFHaNkTpq/?img_index=1


PD: El restaurante donde sucede esta nota es 5ta. Esencia en Debenedetti y Rawson La Lucila (ahí nomás saliendo de la estación de tren) Vicente López (https://www.instagram.com/5taesenciarestaurantmexicano/) del cual ya he escrito tantas veces, porque cumple y mantiene todo lo que uno desea como comensal (servicio, comida y precio) siempre recomendable.

Lo que comí: tacos de birria de res (con cebolla y cilantro, con guacamole taquero) y de hongos (se puede elegir entre las opciones de tacos variados: consultar antes)



Cumplir años, también es un "Continuará"

Hace unos días cumplí años. 

Llegué a 44 otoños. 

Hice todo lo que una taurina digna de Ser haría en su día y en su vida: agradecer la salud, las virtudes y los dones que me fueron dados y agradecerme por salir al ruedo también con los defectos que no puedo cambiar, siendo, principalmente la que los padece… también brindar, reírme, buscar, encontrar y sostener momentos de risa y placer, comer cosas ricas, recibir regalos materiales e inmateriales y soplar velitas con los ojos cerrados, ilusionándome en que se cumplan los deseos. 

Sabiendo que esa carta está en el mazo y que en cualquier momento puede salir, estar preparada para la suerte también como “estilo de vida”.


Entonces hice la vigilia la noche anterior, lo aprendí de una amiga, yendo en busca de una “cita conmigo misma” haciendo eso que me sale tan bien: comer, beber y escribir… (nota aparte que con tiempo va a llegar). 



A la mañana siguiente agenda en blanco, sin alarma y desayuno de regalo de esos que en una caja caben siete mañanas. Almuerzo con amigas, de esas que no les parece raro que no me saque los anteojos oscuros para comer en un lugar cerrado, nada dirían de que no hay sol y el injustificado uso: saben que todo lo que tengo de divagante lo deseo de diva. Atardecer con la familia, rutina doméstica, vasitos de plásticos y soplar la velita las veces deseadas por cada niño y niña de la familia. 



Cumplir en día de semana tiene eso de parate y seguir, pero también tiene eso de gitana, de que seguiré festejándolo varias veces más, hasta la última gota, de la última copa…



GRACIAS (de verdad) a todos quienes me saludaron y desearon cosas lindas, las rrss bien usadas son muy buenas, acortan distancias, logran deseos de esos que se piden cuando se soplan las velitas… en todos los sentidos podría escribir un tratado sobre esto… “próximamente” ¿?


Bárbara


PD: “La suerte es un estado de ánimo” (anónimo) es una frase que rezo en mi libro, es que hay algo de ese azar que domina los días… y las noches. María me regaló ese trébol de cuatro hojas y no dijo nada más, todos sus dientes brillaban plenos en la sonrisa que enmarcaba. Ahora llevo días leyendo sobre esta planta, cómo debo cuidar y… no sobre pensar su significado. 



Algo así dice el diccionario: Símbolo universal de buena suerte y rareza. Se estima que hay solo 1 trébol de cuatro hojas por cada 5.000 a 10.000 de tres hojas, representando fe, esperanza, amor y suerte. Su aparición se debe a mutaciones genéticas o factores ambientales, no es común encontrarles en el campo.


Al día siguiente ya no era más mi cumpleaños. Y se notó: se abrió un cráter (literal) en la vereda de mi casa. La erosión subterránea de la pérdida de un caño de agua municipal hizo un hueco digno de “Inspirado en hechos reales, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia” pero no, esta vez fue tan real que cuando vino Defensa Civil dejó vallado y dió aviso a la empresa correspondiente a fin de que solucionen este peligro. Y ahora acá estoy esperando que el trébol de cuatro hojas haga su efecto.



Y hacer de cumplir años un: Continuará…